viernes, 6 de junio de 2014

¿CUAL ES LA PRINCIPAL DIFERENCIA ENTRE EVANGELICOS Y CATOLICOS?




Si alguien se acercara a usted hoy y le preguntara: "¿Cómo puedo ser salvo? ¡Quiero ir al cielo, no al infierno! ¿Qué debo hacer?", ¿qué le diría?

He hecho esta pregunta a miles de católicos romanos, y se la hago a usted. Casi todos dan en esencia la misma respuesta. Es la misma respuesta que yo, siendo evangélico, daba antes de recibir la salvación, cuando aún no conocía la respuesta que Dios da en la Biblia. Esta respuesta puede resumirse así: "Sea bueno. No peque. Viva de acuerdo a la ley de Dios".

La Gran Sorpresa: No Podemos Merecer la Salvación

¡La Biblia nos enseña exactamente lo opuesto a lo que muchos de nosotros hemos creído! Nos dice que somos pecadores que no merecemos la salvación. Pues todos pecaron... No hay ninguno que haga el bien, ni uno siquiera (Romanos 3:23, 12). ¡Todos estamos incluidos! La Biblia nos dice que no somos lo suficientemente buenos para salvar nuestras almas. Maldito sea el que no cumple siempre todo lo que está escrito en la Ley (Gálatas 3:10). Dios nos pide que cumplamos todo; no sólo que seamos mejores que otros, sino ¡que cumplamos todo! Algunos cumplen más que otros, pero nadie es perfecto. Aunque ninguno de nosotros cumpla todo lo que está escrito en la Ley, Dios aún nos ama, y por Su amor, El nos da las buenas noticias del evangelio. Es decir, a pesar de lo que merecíamos, El tuvo misericordia de nosotros y envió a Su Hijo para pagar por nuestros pecados.

A veces un criminal culpable y condenado a la pena de muerte, recibe perdón pleno de parte del gobernador o del presidente. Dios hizo lo mismo por nosotros: Porque el estipendio y paga del pecado es la muerte. Empero la vida eterna es una gracia de Dios por Jesucristo nuestro Señor (Romanos 6:23, TA). Sí, tanto amó Dios al mundo que entregó su Hijo Unico, para que todo el que crea en él no se pierda, sino que tenga vida eterna (Juan 3:16).

Dios dice que no podemos salvarnos a nosotros mismos, sino que la salvación es Su regalo para nosotros los pecadores: Pues por gracia de Dios han sido salvados, por medio de la fe. Ustedes no tienen mérito en este asunto: es un don de Dios; y no tienen por qué sentirse orgullosos, porque no lo consiguieron con sus obras (Efesios 2:8-9).

Note cómo la Biblia contradice completamente la creencia de muchas personas, de que si se esforzaran lo suficiente podrían salvarse a sí mismos guardando la ley de Dios: Sabiendo que no se justifica el hombre por las obras solas de la ley, sino por la fe de Jesucristo, por eso creemos en Cristo Jesús, a fin de ser justificados por la fe de Cristo, y no por las obras de la ley: por cuanto ningún mortal será justificado por las obras de la ley (Gálatas 2:16, TA). Y otra vez, el justo vivirá por la fe (Gálatas 3:10-11). (Vea también Gálatas 3:12-13; 5:4; Romanos 3:20).

El criminal a quien se le concede el perdón, no lo recibe porque sea mejor que otros criminales. El es culpable y condenado. El sale de la cárcel como hombre libre porque tuvo suficiente fe para aceptar y probar que ese documento podía liberarlo. En Jesucristo, Dios ofrece Su perdón a pecadores que no lo merecen. ¿Qué hará usted con ese perdón?

La Muerte de Cristo no fue una Equivocación Absurda

La Biblia dice que si pudiéramos merecer la salvación al guardar la ley de Dios, no habría existido razón alguna para que Cristo muriera por nosotros. Dedicarme al cumplimiento de la Ley sería despreciar el don de Dios; sería como decir que Cristo murió inútilmente (Gálatas 2:21).

La Biblia explica por qué no podemos merecer nuestra salvación, y qué hizo Cristo al respecto. El murió en nuestro lugar y llevó sobre él nuestro castigo. Porque todos pecaron, y tienen necesidad de la gloria o gracia de Dios, siendo justificados gratuitamente por la gracia del mismo, en virtud de la redención que todos tienen en Jesucristo, a quien Dios propuso para ser la víctima de propiciación en virtud de su sangre por medio de la fe... por donde se vea cómo él es justo en sí mismo, y que justifica al que tiene la fe de Jesucristo... Así que, concluimos ser justificado el hombre por la fe viva sin las obras de la ley (Romanos 3:23-28, TA). Este pasaje también explica quiénes serán justificados: los que tengan la fe de Jesucristo, o como dice la Biblia Latinoamérica, todo el que cree en Cristo Jesús.

Dios dice que todos pecaron. Créalo. No trate de convencerlo de que usted es la excepción. Arrepiéntase de sus pecados, porque Cristo murió en la cruz para pagar el castigo por ellos, no sólo por el pecado original de Adán, sino por todos los pecados. El apóstol Juan escribió: La sangre de Jesús, Hijo de Dios, nos purifica de todo pecado (1 Juan 1:7). ¡Acepte el perdón que El le ofrece!

El Otro Método No Resultará

En Italia, cuando muere un papa, colocan grandes carteles en las paredes de las ciudades. En ellos piden que el pueblo rece por el alma del papa, porque la iglesia cree que él está sufriendo en el purgatorio. Francamente, el catolicismo romano no puede salvar ni a sus propios papas. Si usted está confiando en ese sistema para su salvación, debe esperar fervientemente una de estas dos posibilidades:

  • Que la Biblia esté equivocada respecto a la forma en que una persona es salvada.
  • Que usted sea mejor católico que los papas.

Enfrentemos la verdad: La Biblia no está equivocada, y probablemente usted no es mejor católico que los papas. La maravillosa y buena noticia es que Dios ofrece salvación en su Hijo para los pecadores que no la han alcanzado.

Por Favor, Reciba el Regalo de Dios

La salvación, como leímos antes, es el regalo de Dios para nosotros. Todo lo que debemos hacer para recibir un regalo es aceptarlo (Efesios 2:8-9). Aceptar el regalo de salvación de Dios significa aceptar a su Hijo, porque esa es la declaración de Dios, que nos ha dado la vida eterna, la cual está en su Hijo. El que tiene al Hijo tiene la Vida, el que no tiene al Hijo no tiene la Vida (1 Juan 5:11-12).

Aceptar a Cristo significa que usted dejará de creer que puede salvarse a usted mismo por medio del bautismo, siendo suficientemente bueno o por medio de su sufrimiento en el purgatorio. Ponga su fe en un fundamento más sólido. ¡Confíe en Cristo para su salvación! Pídale que entre en su vida y que la limpie como El desee. Si lo hace, Dios ya no lo verá con sus pecados, sino con la bondad de Cristo. Juan, el apóstol amado de Jesús, escribió: Pero a todos los que lo recibieron, les concedió ser hijos de Dios (Juan 1:12). El apóstol Pablo lo experimentó en su propia vida y escribió: Justificados, pues, por la fe, mantengamos la paz con Dios mediante nuestro Señor Jesucristo, por el cual asimismo, en virtud de la fe, tenemos cabida en esta gracia, en la cual permanecemos firmes, y nos gloriamos esperando la gloria de los hijos de Dios (Romanos 5:1-2, TA).

En mi experiencia, cuando me di cuenta de que Dios me pedía que confiara en Cristo para mi salvación, tuve una verdadera lucha. El me estaba pidiendo que dejara aquello en lo que siempre había dependido para mi salvación: mi propia bondad y mérito. Un artista captó este pensamiento con la fotografía de un niño que dejó caer un juguete para recibir un hermoso pajarito que volaba hacia su mano.

Yo no era lo que consideraba un pecador muy malo cuando comprendí por primera vez que Dios me estaba ofreciendo salvación en Cristo. Al examinar mi vida, el único problema notorio que me molestaba era que yo usaba un vocabulario soez, y sabía que a Dios no le agradaba. Creía que si tan sólo lograba limpiar mi manera de hablar, sería digno de mi salvación.

También tenía otra motivación para limpiar este pecado. En ese tiempo era estudiante universitario y quería dar buena impresión a las muchachas, pero constantemente pasaba vergüenza porque mi sucio vocabulario surgía en los momentos más inapropiados.

Cierta vez aun pedí la ayuda de un amigo. Cada vez que él me escuchaba pronunciar una palabra soez, le pagaba una multa. En muy poco tiempo, él acumuló una buena suma de dinero y la gastamos pasando una noche en la ciudad. Pero, ¡nada daba resultado! No podía controlar el único pecado que, considero yo, no ofrece nada al pecador. Si hubiera sido ladrón, habría tenido más dinero. El pecado sexual me habría dado un momento ocasional de placer. Pero, a pesar de que mi vocabulario soez no me daba nada a cambio, no podía librarme del hábito. Al ver mi situación, abandoné toda esperanza de ser lo suficientemente bueno para salvarme a mí mismo, y creí en Dios. Fue un momento humillante y una decisión difícil. Tuve que reconocer que por 18 años había estado equivocado, y pedí a Cristo que entrara en mi corazón y me limpiara de mi pecado.

Al final de esta batalla interna, las lágrimas de alivio aún corrían por mis mejillas cuando salí como un nuevo hombre, salvado por gracia, no por obras, y con rumbo al cielo. Al vivir Cristo en mí, El pronto limpió mi vocabulario, y desde entonces ha estado limpiando mi vida.

He visto esta misma experiencia en todo tipo de pecadores, desde los pecadores más justos, hasta los ladrones drogados que robaban el último dólar que tenía su madre para comprar alimentos. Después que Cristo ha salvado nuestra alma, no siempre es fácil permitirle que limpie nuestra vida. Toma tiempo leer su Palabra para dejar que El nos persuada. Sin embargo, Dios envía el Espíritu de Cristo para que viva en nosotros cuando recibimos a su Hijo, y somos limpiados por Su poder, no por el nuestro. Ese es el secreto.

Usted también puede ser salvo hoy por medio de un sincero acto de fe. Jesús dijo: Todo lo que el Padre me ha dado vendrá a mí, y yo no rechazaré al que venga a mí (Juan 6:37). ¿Desea detenerse por un momento y venir a Jesucristo ahora mismo para ser salvo? ¡No será rechazado! Lea nuevamente si hay algo que desea comprender mejor, pero no posponga su decisión. Ninguna otra cosa que haga con su vida tendrá importancia si usted va al infierno. ¿Por qué, pues, no confiesa ahora mismo sus pecados a Dios? Al hacerlo, crea que Cristo pagó por cada uno de esos pecados.

Luego, le sugiero que dé gracias a Dios. Muéstrele que es sincero. Para ello, cada día lea su Palabra, la Biblia, para tener comunión con El, y descubra qué desea realmente El de su vida. Cristo es su Señor y su Salvador. El desea guiarlo en lo que haga con su vida.

Pídale a Dios y lo ayudará a encontrar compañerismo con otros cristianos en un grupo que realmente crea y siga Su Palabra. El también le ayudar llevar a sus amigos a Cristo.

 

sábado, 5 de abril de 2014

TUVO MARIA OTROS HIJOS?


Una de las más controversiales enseñanzas de la Iglesia Católica tiene que ver con la virginidad perpetua de María. Esta doctrina sostiene que María continuo siendo virgen después del nacimiento de Jesús, y que las referencias bíblicas que sugieren hermanos son realmente referencias a primos (Catecismo de la Iglesia Católica, párrafo 510).
Mientras la veneración a María se incrementó a través de los siglos, el vehiculo de la Tradición Sagrada se convirtió en el medio para promocionar nuevas doctrinas que no están explícitamente enseñadas en la Biblia. La virginidad de María es claramente enseñada en las Escrituras cuando describe el nacimiento de Jesús. Pero, ¿Es avalada por la Biblia la doctrina de su virginidad posterior? ¿Perdió María su virginidad después que nació Jesús? ¿Revela la Biblia que María tuvo otros hijos, es decir, que Jesús tenia hermanos y hermanas?
La Biblia no declara que María mantuviera su virginidad y que no tuviera más hijos. De hecho, la Biblia parece declarar lo contrario: (Todas las referencias son de la RV60.)
  1. Mateo 1:24-25 – “Y José se levantó de su sueño, e hizo lo que el ángel del Señor le mandó, y tomó a su esposa, y la mantuvo virgen (no la conoció) hasta que dio a luz a su Hijo; y llamo su nombre Jesús.”
  2. Mateo 12:46-47 – “Mientras El estaba hablando a las multitudes, he aquí, Su madre y hermanos estaban fuera, buscándole para hablarle. Y uno le dijo, “He aquí, tu madre y tus hermanos están esperando afuera y buscan hablarte.”
  3. Mateo 13:55 – “¿No es este el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos, Santiago y José y Simón y Judas?”
  4. Marcos 6:2-3 – “Y cuando el sábado había llegado, comenzó a enseñar en la sinagoga; y muchos de los oyentes estaban atónitos, y decían, ¿De donde saca este hombre estas cosas, y que sabiduría es esta que le es dada,  y tales maravillas por sus manos son hechas? ¿No es este el carpintero, el hijo de María, y  hermano de Santiago y de José y de Judas y de Simon? ¿No están sus hermanas aquí con nosotros?”
  5. Juan 2:12 – “Después de esto, El bajó a Capernaum, El y su madre, y sus hermanos, y sus discípulos; y se quedaron ahí unos pocos días.”
  6. Hechos 1:14 – “Todos estos estaban unánimes perseveraban en la oración,  y ruegos, junto con las mujeres, y María la madre de Jesús, y con sus hermanos.”
  7. 1 Cor. 9:4-5 – “¿No tenemos derecho de comer y beber? ¿No tenemos derecho a traer con nosotros una hermana como esposa, como el resto de los apóstoles, y los hermanos del Señor, y Cefas?”
  8. Gal. 1:19 – “Mas a ninguno de los apóstoles vi excepto a Santiago, el hermano del Señor.”
Una lectura inicial de estos textos bíblicos parece aclarar el asunto: Jesús tenía hermanos y hermanas. Pero estas escrituras tan evidentes no quedan sin respuesta para los Teólogos Católicos. El principal argumento en contra estos textos bíblicos es el siguiente:
En Griego, la palabra para hermanos es adelphos y para hermana adelphe. Esta es usada en diferentes contextos: para niños con mismos padres (Mateo 1:2; 14:3), descendientes de parientes (Hechos 7:23, 26; Heb. 7:5), los Judíos como un todo (Hechos 3:17, 22), etc. Por lo tanto, el termino hermano (y hermana) puede también referirse a primos de Jesús.
Ciertamente hay merito en este argumento. Sin embargo, diferentes contextos dan diferentes significados a las palabras. No es legítimo decir que debido a que una palabra tiene un amplio espectro de significados, usted pueda transferir cualquier parte del espectro de significados a cualquier texto que usa la palabra. En otras palabras, solo porque el termino “hermano” significa “compañeros Judíos” o “primo” en un lugar, no significa que tengan el mismo significado en otro. Por tanto, cada versículo debe ser visto en el contexto para evidenciar lo que significa.
Analicemos brevemente unos cuantos versículos en cuanto a los hermanos de Jesús.
Mateo 12:46-47, “Mientras El hablaba a las multitudes, y he aquí su madre y sus hermanos estaban fuera, que le querían hablar. Y uno le dijo: He aquí tu madre y tus hermanos están fuera, que te quieren hablar.”
Mateo 13:55, “¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos Jacobo y José, y Simón, y Judas?”
En ambos versículos, si los hermanos de Jesús no son hermanos, sino sus primos, entonces ¿Quién es Su madre y quien es el hijo del carpintero? En otras palabras, la madre se refiere a María. El carpintero en Mateo 13:55, se refiere a José. Estos títulos son literales. Aun así, los teólogos Católicos se detendrán ahí y dirán, “aunque hijo del carpintero se refiere a José, y madre se refiere a María, hermanos no se refiere a hermanos, sino a “primos”. Esto no parece una declaración legítima. No puede simplemente cambiar el sentido contextual en el medio de una oración a menos que se requiera por razones obvias. El contexto es claro. Este versículo esta hablando de José, María, y de hermanos de Jesús. El contexto completo es de relaciones familiares: padre, madre, y hermanos.
Salmo 69, un Salmo Mesiánico
Hay muchos argumentos en pro y en contra concerniente a los parientes de Jesús. Pero el asunto no puede ser cerrado sin examinar el Salmo 69, el que es un Salmo Mesiánico. Jesús cita el Salmo 69:4 en Juan 15:25, “Mas para que se cumpla la palabra que está escrita en su ley: Que sin causa me aborrecieron.”
El también cita el Salmo 69:9 en Juan 2:16-17, “Y á los que vendían las palomas, dijo: Quitad de aquí esto, y no hagáis la casa de mi Padre casa de mercado. Entonces se acordaron sus discípulos que está escrito: El celo de tu casa me consumió.”
Claramente, el Salmo 69 es un Salmo Mesiánico debido a que Jesús lo cito en referencia a si mismo dos veces. La razón de su importancia es debida a lo que está escrito entre los versos que Jesús citó.
Para tener el contexto completo, he aquí el Salmo 69:4-9, “Se han aumentado más que los cabellos de mi cabeza los que me aborrecen sin causa; Se han fortalecido mis enemigos, los que me destruyen sin por qué: He venido pues a pagar lo que no he robado. Dios, tú sabes mi locura; Y mis delitos no te son ocultos. No sean avergonzados por mi causa los que te esperan, oh Señor Jehová de los ejércitos; No sean confusos por mí los que te buscan, oh Dios de Israel. Porque por amor de ti he sufrido afrenta; Confusión ha cubierto mi rostro. Me he vuelto un extraño a mis hermanos, y un extraño a los hijos de mi madre. Porque me consumió el celo de tu casa; Y los reproches de los que te vituperaban, cayeron sobre mi.”
Este Salmo Mesiánico claramente muestra que Jesús tenía hermanos. En Amos 3:7 dice, “Porque no hará nada el Señor Jehová, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas.” Dios se ha revelado abiertamente en el Nuevo Testamento y proféticamente en el Antiguo. El Salmo 69 nos muestra que Jesús tenía hermanos.
¿Tuvo María otros hijos? La Biblia parece sugerir que si. La tradición Católica dice no. ¿En quien confiará usted?
Por supuesto, el Católico simplemente dirá que incluso esta frase “los hijos de mi madre” no es con referencia a hermanos, sino a primos u otro parentesco. Esto es una necesidad para el Católico, de otra manera, la virginidad perpetua de María es amenazada y además contradice la tradición Católico Romana, una interpretación que es consistente con la tradición debe ser adoptada.
La pregunta es, “¿Fue Jesús un extraño para Sus hermanos? Si, lo fue. Juan 7:5 dice “Ni aun sus hermanos creían en El.” Además el Salmo 69:8 dice tanto “mis hermanos” como “los hijos de mi madre.” ¿Deben ser entendidas como referencias a Sus hermanos? Difícilmente se puede negar. Los Católicos son generosos  al decir que “hermanos” debe significar “primos.” Pero, si ese es el caso, entonces cuando leemos “extraño a los hijos de mi madre” podemos ver que el escritor esta agregando una distinción y estrechando el rango del significado. En otras palabras, Jesús fue un extraño para sus parientes, para Sus medio-hermanos provenientes de María.
Es triste ver que la Iglesia Católica Romana va hasta esos límites para mantener la virginidad de María, algo que es una violación a la ley bíblica de casarse y llenar la tierra.

viernes, 28 de marzo de 2014

DE QUE LADO ESTÁS? JOSUÉ 2





Para lograr éxito en nuestra vida lo fundamental es saber de qué lado estamos. Muchas veces podemos tener las condiciones, la capacidad, el conocimiento para lograr algo pero no lo podemos hacer porque sencillamente estamos del lado equivocado.
Estar del lado equivocado o con las personas equivocadas puede provocar la ruina en una persona. Si quieres llegar a ser una persona de éxito tienes que juntarte con personas de éxito o con personas que luchen y anhelen conseguirlo.


El adagio popular dice: el que se junta con lobos a aullar aprende. O dime con quién andas y te diré quien eres.


En este mundo son más las personas negativas que las personas positivas. La dificultad no se presenta en el problema. La verdadera dificultad está en como manejamos los problemas o cual es nuestra actitud frente a ellos.


Los hogares no se destruyen por los problemas, los problemas son parte de cualquier relación. Los hogares se destruyen por el mal manejo que se le da a los problemas.


Josué envió a dos de sus hombres a espiar la tierra. V 1 “Josué hijo de Nun envió desde Sitim dos espías secretamente, diciéndoles: Andad, reconoced la tierra, y a Jericó. Y ellos fueron, y entraron en casa de una ramera que se llamaba Rahab, y posaron allí.” Pero en realidad ese no era el problema, ellos sabían que contaban con el respaldo de Dios. El problema sería para la mujer dueña de esa casa. V 3 “Entonces el rey de Jericó envió a decir a Rahab: Saca a los hombres que han venido a ti, y han entrado a tu casa; porque han venido para espiar toda la tierra” qué hacer cuando ya el rey los había descubierto y le estaba dando una orden.


La mujer tomo la mejor decisión aunque un tanto arriesgada. Ayudar a los mensajeros de Dios. V 4 “Pero la mujer había tomado a los dos hombres y los había escondido; y dijo: Es verdad que unos hombres vinieron a mí, pero no supe de dónde eran.”


La base del éxito es saber tomar la decisión correcta a un en contra de quienes no quieren que lo hagas. Hechos 6: 2 “Entonces los doce convocaron a la multitud de los discípulos, y dijeron: No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, para servir a las mesas”


El tomar buenas decisiones y el andar con las personas correctas hace que vivamos bien. No libres de problemas pero si tenemos la certeza de que podremos salir victoriosos.


Definitivamente el tomar la decisión de estar del lado de Jesucristo nos trae grandes beneficios.


1. Tenemos salvación para nosotros y tenemos la Esperanza que nuestra familia también lo puede ser.  12-13 “Os ruego pues, ahora, que me juréis por Jehová, que como he hecho misericordia con vosotros, así la haréis vosotros con la casa de mi padre, de lo cual me daréis una señal segura;
2:13 y que salvaréis la vida a mi padre y a mi madre, a mis hermanos y hermanas, y a todo lo que es suyo; y que libraréis nuestras vidas de la muerte.”


2. Tenemos respaldo de Dios y las cosas nos salen bien.14 “Ellos le respondieron: Nuestra vida responderá por la vuestra, si no denunciareis este asunto nuestro; y cuando Jehová nos haya dado la tierra, nosotros haremos contigo misericordia y verdad.”


3. Nos saca del anonimato. A pesar de transcurrir muchos años esta mujer era recordada por su fe. Hebreos 11: 31 “Por la fe Rahab la ramera no pereció juntamente con los desobedientes, habiendo recibido a los espías en paz”


4. Cristo nos dignifica. Más adelante esta mujer llegaría a ser parte de la genealogía de Jesucristo.  Mateo 1: 5 “Salmón engendró de Rahab a Booz, Booz engendró de Rut a Obed, y Obed a Isaí.”


Estar en contra o a lado de Jesucristo es tu decisión. Mateo 12: 30 “El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama”


 


Definitivamente estar del lado de Jesucristo es nuestra mejor decisión. El no va a quitarnos los problemas, pero si va a entrenarnos para poderlos resolver. Jesucristo tiene grandes cosas para ti, tu vida puede ser transformada de forma maravillosa solo anhela recibirlo  en tu corazón. 


 



sábado, 1 de marzo de 2014

¿SOBRE QUIEN ESTÁ FUNDADA LA IGLESIA?



El apóstol Pedro mismo explicó en la Biblia sobre quién se fundó la iglesia. Dijo que Jesús era la piedra fundamental: Jesús es la piedra que ustedes los constructores despreciaron y que se convirtió en piedra fundamental, y para los hombres de toda la tierra no hay otro Nombre por el que podamos ser salvados (Hechos 4:11-12).
Con el fin de tener base bíblica para el papado, la Iglesia Católica Romana deja de lado numerosos pasajes como el mencionado arriba -que enseña claramente que Cristo es la cabeza y fundamento de la iglesia- y cita una parte pequeña de un pasaje del Evangelio de Mateo. No quieren darse cuenta de que, aunque la iglesia se hubiera fundado en Pedro, nada en este pasaje infiere que su posición fuera transmitida a los papas. Cito aquí ese pasaje, juntamente con algunos versículos que lo preceden y que nos ayudarán a entenderlo mejor.
Ellos dijeron: "Unos dicen que eres Juan Bautista; otros dicen que Elías; otros, que Jeremías o alguno de los profetas."
Jesús les preguntó: "¿Y ustedes, quién dicen que soy yo?" Simón contestó: "Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo." Jesús le respondió: "Feliz eres, Simón Bar-jona, porque no te lo enseñó la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los Cielos.
Y ahora, yo te digo: Tú eres Pedro, o sea Piedra, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia y las fuerzas del infierno no la podrán vencer" (Mateo 16:14-18). En griego, el lenguaje original del Nuevo Testamento, Cristo llama "Piedra" (género masculino) a Pedro. Después dice, "sobre esta piedra" (género femenino) edificaré mi iglesia. ¿Cuál es la roca sobre la cual la iglesia es edificada? La interpretación católica común es que esa roca es Pedro, pero la diferencia de género hace que tal respuesta sea cuestionable. Luego, cinco versículos más adelante, Jesús reprocha a Pedro con tal severidad que lo llama Satanás. En el contexto mismo, entonces, es igualmente posible que la "piedra" sobre la cual está fundada la iglesia se encuentre en la declaración que hizo Pedro: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo.
Si permitimos que otros pasajes de la Biblia, que se refieren al mismo tema, nos ayuden a decidir sobre quién está fundada la iglesia, encontramos que es Cristo. Pues la base nadie la puede cambiar; ya está puesta y es Cristo Jesús (1 Corintios 3:11).
Sin duda Pedro debió haber comprendido si la iglesia estaba fundada en él o en Cristo, y escribió que era en Cristo: El dice en la Escritura: "Coloco en Sión una piedra de base, escogida y preciosa: quien cree en él no quedará defraudado." Así ustedes recibirán honor por haber creído. En cambio, para los incrédulos está escrito: "La piedra que rechazaron los constructores ha pasado a ser piedra de base"; y también: "Contra esta piedra tropezarán y contra esta roca caerán." Tropiezan en ella: esto se refiere a que no creen en la palabra; y en esto se cumple un designio de Dios (1 Pedro 2:6-8). Pedro comprendió que Cristo es la piedra angular, el fundamento de la iglesia, y en este pasaje obviamente se refiere a El.
Cristo mismo dijo: ¿No han leído el pasaje de la escritura que dice: La piedra que los constructores desecharon llegó a ser la piedra principal del edificio? (Marcos 12:10). Los judíos entendieron que al decir esto, Jesús estaba declarando que era el Mesías de ellos, y puesto que no deseaban que El fuera su líder, inmediatamente trataron de matarlo y tropezaron en la piedra, tal como habían predicho las Escrituras. Más tarde lograron su objetivo, pero El resucitó de los muertos y llegó a ser la piedra sobre la cual fue fundada la iglesia. ¿Aceptará usted a Cristo como el fundamento y guía de su vida?
Retornando a Mateo 16:14-18, con este trasfondo bíblico parece claro que la piedra a la que Jesús se refirió no fue Pedro, sino su confesión: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo.
Aunque esto no fuera verdad, y Pedro fuera la piedra sobre la cual se fundó la iglesia, todavía no hay razón bíblica para pensar que la autoridad de Pedro fue transmitida a otros, y que los papas son sus sucesores. Tampoco hay razón para creer que esta idea fue aceptada por la iglesia de los primeros siglos. En realidad, la idea de un "papa" se desarrolló gradualmente, y fue recién en 1870 cuando la infalibilidad del papa llegó a ser dogma. Aun entonces, dentro de la Iglesia Católica hubo una fuerte oposición a esa idea. Simplemente no hay fundamento sólido para la idea de que un hombre, aparte de Jesucristo, tenga sobre nosotros la autoridad que el papa dice tener, aunque haya buenas razones por las que él desee que lo creamos.
Asimismo resulta confuso que el papa relacione su supuesto derecho de autoridad, de infalibilidad y de hacer que otros se postren ante él, con el hecho de ser sucesor de Pedro. Este nunca declaró tales derechos. ¡Todo lo contrario! Cuando una persona intentó postrarse ante él, le dijo: Levántate, que también yo soy hombre (Hechos 10:26).
Además, Pablo consideró necesario reprender severamente a Pedro, no porque éste fuera infalible, sino porque había actuado mal. Pablo escribió: Cuando más tarde vino Cefas (Pedro) a Antioquía le hice frente en circunstancias en que su conducta fue reprensible (Gálatas 2:11). Y este no fue el primer error grave que cometió Pedro. Todos recordamos cómo negó tres veces a Cristo en el momento preciso del juicio y condenación de nuestro Señor. No quiero quitar nada de lo bueno de este gran apóstol, pero no es lógico afirmar que la infalibilidad del papa le fue transferida de un hombre que cometió errores, y que su autoridad sobre la iglesia provino de un hombre que rehusó que la gente se postrara ante él.
Puesto que la verdadera iglesia está fundada en Jesucristo, debemos encontrar una iglesia que no predique otra salvación, basada en obras y sacramentos, sino que tenga como fundamento la Santa Biblia y a Jesucristo, porque para los hombres de toda la tierra no hay otro Nombre por el que podamos ser salvados (Hechos 4:12). Puesto que casi todo lo que se puede saber de Cristo se encuentra en la Biblia, no vaya a una iglesia que tiene otra clase de autoridad, sea el papa, el Libro de Mormón, el Atalaya, o aun las supuestas comunicaciones del pastor de esa iglesia con Dios. Si puede sentirse cómodo en una iglesia a la que no necesita llevar la Biblia, probablemente hay algo malo.


Artículo tomado de la Revista Chick.

¿SOBRE QUIEN ESTÁ FUNDADA LA IGLESIA?



El apóstol Pedro mismo explicó en la Biblia sobre quién se fundó la iglesia. Dijo que Jesús era la piedra fundamental: Jesús es la piedra que ustedes los constructores despreciaron y que se convirtió en piedra fundamental, y para los hombres de toda la tierra no hay otro Nombre por el que podamos ser salvados (Hechos 4:11-12).
Con el fin de tener base bíblica para el papado, la Iglesia Católica Romana deja de lado numerosos pasajes como el mencionado arriba -que enseña claramente que Cristo es la cabeza y fundamento de la iglesia- y cita una parte pequeña de un pasaje del Evangelio de Mateo. No quieren darse cuenta de que, aunque la iglesia se hubiera fundado en Pedro, nada en este pasaje infiere que su posición fuera transmitida a los papas. Cito aquí ese pasaje, juntamente con algunos versículos que lo preceden y que nos ayudarán a entenderlo mejor.
Ellos dijeron: "Unos dicen que eres Juan Bautista; otros dicen que Elías; otros, que Jeremías o alguno de los profetas."
Jesús les preguntó: "¿Y ustedes, quién dicen que soy yo?" Simón contestó: "Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo." Jesús le respondió: "Feliz eres, Simón Bar-jona, porque no te lo enseñó la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los Cielos.
Y ahora, yo te digo: Tú eres Pedro, o sea Piedra, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia y las fuerzas del infierno no la podrán vencer" (Mateo 16:14-18). En griego, el lenguaje original del Nuevo Testamento, Cristo llama "Piedra" (género masculino) a Pedro. Después dice, "sobre esta piedra" (género femenino) edificaré mi iglesia. ¿Cuál es la roca sobre la cual la iglesia es edificada? La interpretación católica común es que esa roca es Pedro, pero la diferencia de género hace que tal respuesta sea cuestionable. Luego, cinco versículos más adelante, Jesús reprocha a Pedro con tal severidad que lo llama Satanás. En el contexto mismo, entonces, es igualmente posible que la "piedra" sobre la cual está fundada la iglesia se encuentre en la declaración que hizo Pedro: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo.
Si permitimos que otros pasajes de la Biblia, que se refieren al mismo tema, nos ayuden a decidir sobre quién está fundada la iglesia, encontramos que es Cristo. Pues la base nadie la puede cambiar; ya está puesta y es Cristo Jesús (1 Corintios 3:11).
Sin duda Pedro debió haber comprendido si la iglesia estaba fundada en él o en Cristo, y escribió que era en Cristo: El dice en la Escritura: "Coloco en Sión una piedra de base, escogida y preciosa: quien cree en él no quedará defraudado." Así ustedes recibirán honor por haber creído. En cambio, para los incrédulos está escrito: "La piedra que rechazaron los constructores ha pasado a ser piedra de base"; y también: "Contra esta piedra tropezarán y contra esta roca caerán." Tropiezan en ella: esto se refiere a que no creen en la palabra; y en esto se cumple un designio de Dios (1 Pedro 2:6-8). Pedro comprendió que Cristo es la piedra angular, el fundamento de la iglesia, y en este pasaje obviamente se refiere a El.
Cristo mismo dijo: ¿No han leído el pasaje de la escritura que dice: La piedra que los constructores desecharon llegó a ser la piedra principal del edificio? (Marcos 12:10). Los judíos entendieron que al decir esto, Jesús estaba declarando que era el Mesías de ellos, y puesto que no deseaban que El fuera su líder, inmediatamente trataron de matarlo y tropezaron en la piedra, tal como habían predicho las Escrituras. Más tarde lograron su objetivo, pero El resucitó de los muertos y llegó a ser la piedra sobre la cual fue fundada la iglesia. ¿Aceptará usted a Cristo como el fundamento y guía de su vida?
Retornando a Mateo 16:14-18, con este trasfondo bíblico parece claro que la piedra a la que Jesús se refirió no fue Pedro, sino su confesión: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo.
Aunque esto no fuera verdad, y Pedro fuera la piedra sobre la cual se fundó la iglesia, todavía no hay razón bíblica para pensar que la autoridad de Pedro fue transmitida a otros, y que los papas son sus sucesores. Tampoco hay razón para creer que esta idea fue aceptada por la iglesia de los primeros siglos. En realidad, la idea de un "papa" se desarrolló gradualmente, y fue recién en 1870 cuando la infalibilidad del papa llegó a ser dogma. Aun entonces, dentro de la Iglesia Católica hubo una fuerte oposición a esa idea. Simplemente no hay fundamento sólido para la idea de que un hombre, aparte de Jesucristo, tenga sobre nosotros la autoridad que el papa dice tener, aunque haya buenas razones por las que él desee que lo creamos.
Asimismo resulta confuso que el papa relacione su supuesto derecho de autoridad, de infalibilidad y de hacer que otros se postren ante él, con el hecho de ser sucesor de Pedro. Este nunca declaró tales derechos. ¡Todo lo contrario! Cuando una persona intentó postrarse ante él, le dijo: Levántate, que también yo soy hombre (Hechos 10:26).
Además, Pablo consideró necesario reprender severamente a Pedro, no porque éste fuera infalible, sino porque había actuado mal. Pablo escribió: Cuando más tarde vino Cefas (Pedro) a Antioquía le hice frente en circunstancias en que su conducta fue reprensible (Gálatas 2:11). Y este no fue el primer error grave que cometió Pedro. Todos recordamos cómo negó tres veces a Cristo en el momento preciso del juicio y condenación de nuestro Señor. No quiero quitar nada de lo bueno de este gran apóstol, pero no es lógico afirmar que la infalibilidad del papa le fue transferida de un hombre que cometió errores, y que su autoridad sobre la iglesia provino de un hombre que rehusó que la gente se postrara ante él.
Puesto que la verdadera iglesia está fundada en Jesucristo, debemos encontrar una iglesia que no predique otra salvación, basada en obras y sacramentos, sino que tenga como fundamento la Santa Biblia y a Jesucristo, porque para los hombres de toda la tierra no hay otro Nombre por el que podamos ser salvados (Hechos 4:12). Puesto que casi todo lo que se puede saber de Cristo se encuentra en la Biblia, no vaya a una iglesia que tiene otra clase de autoridad, sea el papa, el Libro de Mormón, el Atalaya, o aun las supuestas comunicaciones del pastor de esa iglesia con Dios. Si puede sentirse cómodo en una iglesia a la que no necesita llevar la Biblia, probablemente hay algo malo.


Artículo tomado de la Revista Chick.

DIOS DISIPA NUESTROS ERRORES Y CALMA NUESTRO CORAZÓN


 En un mundo lleno de miedos, conflictos y desesperación, debemos recordar que Jesús vino para ser el Príncipe de Paz (Isaías 9:6). Desesperadamente, necesitamos diariamente su paz. En la medida en que lo miremos, Él disipará nuestros temores y calmará nuestro corazón. El escritor F. B. Meyer escribió: Dios encarnado pone fin al temor. Cristo recordemos que nos dijo: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo”. (Jn. 14:27)