sábado, 1 de marzo de 2014
DIOS DISIPA NUESTROS ERRORES Y CALMA NUESTRO CORAZÓN
En un mundo lleno de miedos, conflictos y desesperación, debemos recordar que Jesús vino para ser el Príncipe de Paz (Isaías 9:6). Desesperadamente, necesitamos diariamente su paz. En la medida en que lo miremos, Él disipará nuestros temores y calmará nuestro corazón. El escritor F. B. Meyer escribió: Dios encarnado pone fin al temor. Cristo recordemos que nos dijo: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo”. (Jn. 14:27)
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