viernes, 28 de octubre de 2016

LA MIOPIA ESPIRITUAL

LUCAS 16.19-31
En Lucas 16, Jesús cuenta la historia de un hombre rico que vivió para sí mismo sin tomar en cuenta a Dios. Después de morir, experimentó la consecuencia de su decisión --su separación eterna del Señor.
Jesús lo describe como alguien que vivía rodeado de lujos (v. 19), proveyendo para sí lo mejor que el dinero podía comprar, pero dando poco al pobre que estaba a su puerta. Es importante entender que este hombre no fue juzgado severamente por Dios por su riqueza. Él no se opone a nuestro éxito. Ni tampoco quedó separado del Señor por su falta de caridad hacia los demás. No hacía daño deliberadamente a otros, sino que no notaba a quienes padecían necesidades por estar concentrado solamente en sí mismo.
El error del hombre rico fue que hacía toda clase de provisión para su cuerpo, pero ninguna para su alma. Nuestra cultura practica un estilo de vida parecido. Adquirir riquezas materiales y la satisfacción propia, son la búsqueda principal de muchos en nuestro mundo. Lograr lo que uno quiere parece ser el objetivo, ya sea luchando para llegar a fin de mes, o teniendo la cuenta bancaria rebosante.
La Biblia dice que fuimos creados para relacionarnos con el Padre mediante la fe en su Hijo. El hombre rico ignoró a Dios y pagó el precio final. Nuestro destino eterno depende de la decisión que tomemos en cuanto a Cristo.
Quien acepta el regalo de la salvación de Cristo, vivirá eternamente con Él en el cielo. Quienes rechacen a Dios sufrirán la eternidad separados de Dios. Si usted conoce a personas que son miopes espirituales, ore por ellas para que pongan su fe en Cristo.

miércoles, 26 de octubre de 2016

2 TESALONISENSES 2:1-17 (TLA)



El hombre malvado

Cuando nuestro Señor Jesucristo regrese, nosotros nos reuniremos con él. Por eso, les rogamos, hermanos, que no se dejen confundir tan fácilmente. No se asusten si alguien asegura que ya llegó el día en que el Señor Jesús volverá. Tal vez alguien les mienta diciendo que el Espíritu le dijo eso, o que nosotros le enseñamos eso personalmente o por carta. No permitan que nadie los engañe. Ese día no llegará hasta que los enemigos de Dios se rebelen contra él y haya aparecido el hombre malvado,[a] que será destruido. Ese hombre está en contra de Dios y de todo lo que está dedicado a Dios. Hasta pondrá su trono en el templo de Dios, y afirmará que él mismo es Dios. Acuérdense de que ya les había hablado de esto cuando estuve con ustedes.
Bien saben ustedes qué es lo que detiene al hombre malvado, para que no aparezca antes de tiempo. 7 Porque su plan secreto de maldad ya está en marcha; sólo falta que se quite de en medio lo que detiene a ese hombre. 8-12 Después de eso, el malvado aparecerá. Satanás lo ayudará a engañar a muchos con señales y falsos milagros. Engañará con toda clase de mentiras a los que no quisieron amar y aceptar el verdadero mensaje de Jesucristo, mensaje que podría haberlos salvado del castigo que recibirán. Dios permite que ese hombre mentiroso y malvado los engañe, para que acepten lo que es falso. Así Dios castigará a todos los que no han querido creer en el verdadero mensaje y son felices haciendo el mal. Pero cuando el Señor Jesús vuelva, con todo su poder y su gloria, destruirá con el soplo de su boca al hombre malvado, y le quitará su poder.

Confiar en Dios

13 Pero nosotros siempre debemos darle gracias a Dios por ustedes. Dios los ama, y los eligió desde un principio para que se salvaran del castigo. Los eligió por medio del Espíritu que los separó para él, y porque ustedes aceptaron la buena noticia. 14 Dios los llamó por medio de la buena noticia que les anunciamos, para que participen del poder y de la gloria de nuestro Señor Jesucristo.
15 Por eso, hermanos míos, sigan confiando en Dios, y no se olviden de las enseñanzas que, personalmente o por carta, les hemos dado. 16 Dios nuestro Padre es bueno; por eso nos ha amado, y nos ha dado el consuelo eterno y la seguridad de que seremos salvos. A él y a nuestro Señor Jesucristo les pido 17 que les den ánimo y fuerzas, para que siempre digan y hagan lo bueno.

COMO MANEJAR LA TENTACION

1 CORINTIOS 10.12, 13
El sentido común dicta que un aprendiz de piloto que vuela por primera vez en una tormenta, necesita ser muy prudente. Pero un piloto experimentado sabe que tiene que estar tan atento en su tormenta número cien como en la primera. A pesar de años de experiencia, todavía puede ser derribado si no actúa prudentemente.
La tentación se parece mucho a una tormenta inesperada que daña a quienes toma por sorpresa. Al igual que un buen piloto, el cristiano debe estar alerta a la aproximación de la tentación y preparado para evitarla. En esta vida, ninguno de nosotros llega a un nivel de madurez en el que las tentaciones pierden todo su poder.
Entender nuestras debilidades es una parte importante para estar preparados. ¿En qué aspectos es usted más vulnerable? Lo que comúnmente consideramos como “pecados grandes” --como el adulterio y el asesinato-- no es lo que mete en apuros a la mayoría de la gente. Por lo general, son la multitud de “pecados pequeños” los que llevan a un gran problema.
La tentación es una invitación para llevar más allá de los límites dados por Dios, a cualquier deseo dado por Él. Usted da un paso por encima de la línea, y pronto tiene el incentivo para dar otro. Y luego otro. A menos que usted cambie de rumbo rápidamente, podrá encontrarse alejado del Padre y abrumado por la culpa y la vergüenza.
El problema de la tentación no puede ser ignorado. Identifique los aspectos en que usted es vulnerable, para que pueda preparar una defensa. Aprenda cuándo y cómo es más probable que se deje atraer, y busque siempre la ruta de escape que Dios prometió a quienes son tentados (1 Co 10.13).

jueves, 13 de octubre de 2016

OBSTACULOS PARA LA FE

Éxodo 3.10—4.17

Dios nos permite llevar a cabo su plan para nuestra vida. Cuando no llegamos a lograr las metas que Él nos ha puesto, no es porque el Señor, de alguna manera, haya fallado en darnos lo necesario. Es porque el fracaso, por lo general, es el resultado de un obstáculo que hay en nuestro corazón —una actitud que constituye un estorbo para nuestra fe. Como resultado, el flujo del poder de Dios se ve obstaculizado, y no podemos llegar a ser quienes Él desea que seamos.
Moisés es un ejemplo dramático del potencial destructivo que tienen los obstáculos para la fe. Llamado a una de las mayores misiones en toda la Biblia, el futuro líder respondió con excusas de por qué no podía obedecer.
Las excusas para desobedecer no han cambiado mucho desde el encuentro de Moisés con la zarza ardiente. Trató de esconderse detrás de los mismos obstáculos para la fe que los creyentes alegan hoy: una baja autoestima (Éx 3.11, 12), ignorancia en cuanto a Dios (Éx 3.13-21), dudas de sí mismos (Éx 4.1-9), sentimientos de incompetencia (Éx 4.10, 11), y temor a fracasar (Éx 4.12, 13). Cada vez que Moisés se quejaba de que el Señor se había equivocado de persona, Dios le respondía con una firme y convincente refutación.
El tema de las respuestas a Dios es algo que todos los creyentes necesitamos entender, como lo hizo Moisés finalmente —es decir, que cuando somos llamados a servir, nuestras fuerzas, habilidades y conocimientos no importan. Es el Señor quien hace el trabajo por medio de nosotros. Él no busca a la persona más calificada sino a hombres y mujeres dispuestos a rendirse a Él. Cuando su poder obra por medio de nuestras debilidades, es evidente que solamente Dios pudo haber logrado el resultado.

viernes, 12 de febrero de 2016

¿QUIÉN ES JESUCRISTO?

RESPUESTA:
Jesucristo, es el único Hijo de Dios que ha existido eternamente. Pero despojándose de su deidad vino y vivió unos 33 años en la tierra, murió, resucitó, y ahora vive sentado a la diestra de Su Padre.
Quizás Juan 1:1 sea el versículo más indicado para expresar quien es Jesucristo: «En el principio la Palabra ya existía» (NTV) Esta frase indica que Jesús siempre ha existido, sin principio y sin fin.
«Y la Palabra estaba con Dios». Juan continúa explicando que Jesús existía con Dios en los cielos: «Y la Palabra era Dios». No sola¬mente existe eternamente con Dios, Jesucristo (la Palabra) es Dios (favor de estudiar Juan 17:5).
Durante la etapa del Antiguo Testamento, el segundo miembro de la Trinidad (Jesucristo) aparece muchas veces, pero nunca es llamado allí el Cristo, sino la Biblia lo llama "el Hijo" (Salmo 2:7) o "el ángel de Jehová" (Génesis 16:7-14, 22:11-18, Éxodo 31: 11-13).
Pero, aproximadamente hace 2000 años, el Hijo, se hizo hombre, dejando los privilegios de la deidad. (Filipenses 2:1-11). Es cuando asumió el nombre de Jesús (hombre), y Cristo (el Mesías o ungido de Dios). Nació como hijo de un carpintero y de la virgen María (Mateo capítulo 1, Lucas capítulo 2).
Principió su ministerio a los 30 años de edad, el cual duró solamente 3 años. Fue cuando murió y resucitó, y apareció a mucha gente antes de ascender al cielo (1 Corintios 15:1-8).
Su encarnación tuvo varios propósitos:
1) Confirmar las promesas de Dios (Génesis 3:15, Romanos 15:8 y 9, Isaías 9:6, Isaías 7:14).
2) Revelar al Padre. En el Antiguo Testamento se conoció a Dios como creador y gobernador (Salmo 103:13). Cristo en su venida agregó otra dimensión, Dios como Padre (Juan 1:18 y 14:9).
3) Llegar a ser el Sumo Sacerdote (Hebreos 4:15-16, Hebreos 5:1-5).
4) Quitar de en medio el pecado (Hebreos 9:26, Marcos 10:45, Juan 1:29 y 35, Isaías 53:6). Éste es el propósito principal de la venida de Jesucristo a la tierra, Él vino para darnos vida y vida en abundancia (Juan 10:10). Sin recibir a Cristo como Salva¬dor, todo ser humano va precipitadamente al infierno, por eso la importancia de la encarnación de Jesucristo aquí en la tierra.
5) Deshacer las obras del diablo (1 Juan 3:8, Hebreos 2:14-15).
6) Darnos el ejemplo de una vida santa (Mateo 11:29, 1 Juan 2:6, 1 Pedro 2:21).
7) Preparar su segunda venida (Hebreos 9:28).
El Señor Jesucristo vendrá de nuevo (no sabemos cuando, Hechos 1:7, Marcos 13:32), para llevar con El a los que han puesto su fe en Su nombre (1 Tesalonicenses 5:13-18).
Por Dr. Jaime Mirón
Vicepresidente de la Asociación Luis Palau.

miércoles, 10 de febrero de 2016

LOS DESEOS DE LOS OJOS

1 Juan 2:16...los deseos de los ojos... no vienen del Padre sino del mundo.
La segunda forma de tentación a través de la cual Satanás vino a Adán y a Eva se relaciona con su mentira con respecto a las consecuencias de desobedecer a Dios. Dios había dicho que la muerte seguiría de la desobediencia, pero Satanás dijo "no moriréis" (Gen 3:4) él estaba apelando al sentido de auto-preservación de Eva al asegurarle que Dios estaba equivocado en el asunto de las consecuencias del pecado, "no lo escuches, haz lo que esté bien ante tus ojos", la fruta prohibida era "agradable a los ojos" (v6) así que Adán ignoró el mandato de Dios para hacer lo que aparentaba ser lo mejor.
El deseo de los ojos sutilmente nos aleja de la Palabra de Dios y carcome nuestra confianza en Dios. Vemos lo que el mundo ofrece y hace que lo deseemos por encima de nuestra relación con Dios. Comenzamos a poner más credibilidad en nuestra propia expectativa de vida que en los mandatos de Dios y sus promesas. Impulsados por el deseo de lo que vemos, agarramos todo lo que podemos creyendo que lo necesitamos y engañados de que Dios quiere que lo tengamos. Equivocadamente asumimos que la voluntad de Dios es no detener nada bueno de nosotros, así que clamamos deseosos la prosperidad.
En lugar de confiar en Dios plenamente, adoptamos una actitud de "pruébamelo". Esa fue la esencia de la segunda tentación de Satanás a Jesús: "si tú eres el Hijo de Dios, aviéntate del pináculo del templo" (Mat 4:6) Pero Jesús no iba a caer en el juego de "muéstrame" de Satanás, Él contestó: "escrito está, no tentarás al Señor tu Dios" (v7)
Dios no tienen ninguna obligación para con nosotros, su obligación es a sí mismo. No hay forma de que puedas decir una oración astuta para que Dios la responda. Eso no solo distorsiona el significado de la oración sino que nos pone en la posición de Dios. Los justos vivirán por fe en la Palabra de Dios escrita y no demanda que Dios se pruebe a sí mismo en respuesta a nuestros caprichos o deseos sin importar qué tan nobles sean. Nosotros somos los que estamos siendo probados, no Dios.
Autor: Neil Anderson

martes, 19 de enero de 2016

CAMINOS AGRADABLES



Proverbios 16:7 Cuando los caminos del hombre son agradables a Jehová, aun a sus enemigos hace estar en paz con él.

He de ver que mis caminos sean agradables al Señor. Incluso entonces tendré enemigos; y, tal vez, todavía con mayor certidumbre, debido a que me esfuerzo en hacer aquello que es recto. ¡Pero qué promesa es esta! El Señor hará que la ira del hombre le alabe, y la abatirá de tal forma que no me turbará.

Él puede constreñir al enemigo a desistir de hacerme daño, aunque tenga la intención de hacerlo. Esto hizo con Labán, que persiguió a Jacob, pero no se atrevió a tocarlo. O puede dominar la ira del enemigo, y volverlo amigable, como lo hizo con Esaú, que se reunió con Jacob de una manera hermanable, aunque Jacob había temido que lo hiriera a él y a su familia con la espada. El Señor puede también convertir a un furioso adversario en un hermano en Cristo, en un compañero obrero, como lo hizo con Saulo de Tarso. ¡Oh, que hiciera esto en cada instancia en que aparezca un espíritu perseguidor!

Bienaventurado es el hombre cuyos enemigos son reducidos a ser con él, lo que los leones fueron con Daniel en el foso: ¡tranquilos y amigables! Cuando me enfrente con la muerte, que es llamada el último enemigo, ruego que pueda estar en paz. Mi única gran preocupación ha de ser agradar al Señor en todas las cosas. ¡Oh, hemos de tener fe y santidad; pues estas cosas son agradables al Altísimo!
Charles Spurgeon.